A veces nos resulta difícil diferenciar entre riesgo y peligro. Las dos palabras están muy relacionadas y se asocian a situaciones que si ocurren nos generan algún daño.

El peligro es parte de nuestra vida diaria, mientras que el riesgo es el resultado de no tomar las medidas necesarias para minimizar el peligro. El peligro es algo intríseco a nuestra existencia y el riesgo cero es imposible de conseguir.

La exposición a la radiación que emite tanto el radón como sus descendientes representa un peligro para salud. Reducir la concentración de radón a la que estamos expuestos minimiza los riesgos que pueden derivarse de esta exposición.

Para que me entendais, todos sabemos que la exposición a la radiación solar es peligrosa, pero no por ello dejamos de pasear al sol o tumbarnos en la playa. Lo que si que hacemos es evitar las horas de mayor radiación solar y nos protegemos con cremas adecuadas que minimizan el riesgo.

Minimizar el riesgo derivado de la exposicion de radón no significa trasladar nuestras casas a zonas de menor riesgo de presencia de radón, sino garantizar que los niveles de concentración de las mismas sea tan bajo como sea posible.

Afortunadamente, ademas de tener técnicas muy avanzadas para medir la concentración de radón en aire disponemos igualmente de soluciones que bien impiden que el radón entre en nuestras casas o que si lo hace salga rápidamente de ella. De estos temas tan interesantes hablaremos otro día.

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